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La producción de libros y la lectura en Iberoamérica

Por: Diana Cifuentes Gómez, Coordinadora del Observatorio de Cultura y Economía.
Hay dos datos cuantitativos que dan cuenta del volumen de la producción de libros en un país. La cantidad de nuevos títulos y reediciones producida anualmente por las editoriales nacionales, ya sean estas de origen local o transnacional; y la cantidad de ejemplares producidos, reflejadas en cuantas copias en formato físico o digital se producen de un título determinado.
Estas cifras ofrecen información global sobre la fortaleza de la producción intelectual escrita de un país. Análisis que se podría enriquecer en términos de cómo está concentrada la producción, cuáles nichos temáticos son más fuertes y cómo ha evolucionado la producción a través de los años, para ello se requieren datos discriminados sobre cuántos títulos y ejemplares produce cada editorial, las materias sobre las cuales se escribe y la naturaleza de los autores, sean estos nacionales o extranjeros, o autores editores vs. autores contratados por editoriales.
Mientras que la cantidad de títulos producidos refleja la variedad de la oferta disponible para el lector, la cifra de la producción de ejemplares es un indicador que refleja la fortaleza del mercado editorial y del público lector potencial de un título. Por ejemplo, mientras que en Colombia estima que en el año 2012 se produjeron alrededor de 30 millones de ejemplares comercializables, según la Cámara Colombiana del Libro, en México en el año 2013 el sector privado produjo 145 millones de ejemplares de los cuales 102 millones fueron adquiridos por el mercado abierto y 43 millones fueron adquiridos por el gobierno, sin contar que adicionalmente el sector público (Conaliteg) produjo 195 millones de ejemplares, según reportes de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Caniem.
Desafortunadamente en Iberoamérica la mayoría de los países no cuentan con estudios que recaben información primaria sobre producción editorial. Sólo en Colombia, México y Brasil, las organizaciones gremiales de la industria editorial realizan encuestas sobre la producción de libros con regularidad. Por lo cual, para efectuar análisis regionales sobre la materia, la cantidad de títulos registrados anualmente en las agencias nacionales del ISBN (International Standard Book Number)[1], se convierte en la estrategia de más fácil aproximación.
Si bien se trata de un indicador imperfecto sobre la producción editorial, puesto que no todos los libros escritos reciben un ISBN, este dato es el único disponible para comparar la producción de títulos entre países, además de abarcar la mayoría de publicaciones con objeto comercial, sin que por esto se desconozca  la importancia de otras publicaciones, como las académicas, institucionales y auto publicaciones que no adquieren un ISBN, las cuales están disponibles en plataformas virtuales y una circulación cada vez más amplia.
En este caso, el análisis comparativo analiza la cantidad de títulos producidos en el año 2002 y el 2012, según ISBN y a partir de la información provista por el Cerlalc.

 

 

 

 

Como se puede observar, en diez años la variación de la producción ha sido positiva en todos los países, en 12 de los 20 casos presentados, el crecimiento a lo largo de la década fue superior al 100%, y el promedio medio de crecimiento de todos los países fue del 131.1%. Estos incrementos dan cuenta de un dinamismo en el sector que refleja en parte el aumento de la producción editorial, pero también un funcionamiento más eficiente de las agencias ISBN, así como un aumento en el número de registros efectuados por los editores para sus publicaciones. Lo cual evidencia no necesariamente un aumento de la producción total, sino una mayor profesionalización del sector en algunos países con sectores medianos y pequeños.

Este último parece ser el caso de Uruguay, que es el país que registra mayor aumento en el registro de títulos en la década, con un 305 por ciento más. De acuerdo con Lys Gainza, asistente técnica del Departamento de Industrias Creativas del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay , no se está publicando sustancialmente más que hace una década, sin embargo, lo que sí ha ocurrido es que el sector ha mejorado en la profesionalización de su cadena productiva, se registra más el ISBN pues no solo se exige a nivel ministerial, si no que los editores sacan más ISBN nuevos para sus publicaciones y se asiste a más ferias internacionales para lo cual es necesario contar con un identificador único”. Adicionalmente, sub-sectores como el de la Literatura Infantil y Juvenil se han venido fortaleciendo en los últimos años y hoy los autores uruguayos son más conocidos entre la población lectora.

Por el contrario, los dos países que presentaron menor crecimiento fueron Costa Rica, con un 14 por ciento y Honduras con 18 por ciento, tratándose de un comportamiento muy rezagado con respecto al resto de la región. Ambos son países pequeños que cuentan con sectores editoriales reducidos, pero mientras que Costa Rica cuenta con un buen nivel de producción de títulos por habitante, 44,4 títulos registrados por cada 100 mil habitantes, Honduras tiene la producción de títulos per cápita más baja de la región. Representados en 6,2 títulos por cada 100 mil habitantes.

Con respecto al grupo de países que tradicionalmente han tenido las industrias editoriales más fuertes de la región, es decir México, Argentina y Brasil, el crecimiento ha sido bastante alto. En estos casos, el aumento en el registro del ISBN sí puede estar explicado en su mayoría por el incremento en la edición de libros, México creció 141,5%, Argentina 190,2%, y Brasil 158,5%.

En la actualidad los tres países están produciendo de manera conjunta cerca del 70% del total de títulos de la región latinoamericana, y por lo visto tienden a concentrar cada vez más la mayor parte del mercado editorial de la región, ya que Colombia y Perú, que son los otros dos mercados que siguen en tamaño, todavía están muy lejos de alcanzar los volúmenes de producción del primer grupo.

 

 

 

 

La producción de títulos por habitante

El indicador de títulos registrados por habitante permite comparar el comportamiento del sector editorial entre países teniendo en cuenta su tamaño poblacional. Visto de esta manera existe una brecha muy grande entre la producción editorial en España y la producción latinoamericana. En el primer país, se registran 237 libros por habitante, mientras que en América Latina, el país con la producción per cápita más alta es Argentina, con un total de 67,3 títulos registrados por cada 100.000 habitantes. En el otro extremo, los países centroamericanos de Nicaragua, el Salvador, Guatemala y Honduras registran todos menos de 10 títulos por cada 100 mil habitantes.

Si se comparan estas cifras con la información disponible sobre nuevos títulos y reediciones para otros países alrededor del mundo proporcionada por la Asociación Internacional de Editores , AIE, para el año 2013(disponible aquí), en general las cifras de América Latina están muy lejos de los grandes productores editoriales  como Estados Unidos (95 nuevos títulos/100mil habs.), Reino Unido (287,5), Alemania (115) o Francia (100); en cambio, es similar a la de países como Polonia (35), Vietnam (27) y Tailandia (21).

De acuerdo con el análisis de la AIE estas cifras tienen múltiples implicaciones, entre estas el hecho de que muy pocos países están en posición de exportar grandes cantidades de libros y aprovechar la globalización, y que los países con baja producción de títulos per cápita dependen enormemente del mercado editorial internacional. En América Latina, el fortalecimiento de la producción doméstica ha sido una tarea difícil, y aunque ha habido avances aún queda un largo camino por recorrer en este sentido.

 

 

 

 

Lectura

Finalmente, los indicadores disponibles desde el lado de la demanda de mayor comparabilidad entre países son los correspondientes al porcentaje de la población que lee libros y al promedio de libros leídos por habitante al año, estos datos provienen de las últimas encuestas de comportamiento lector realizadas en cada uno de los países.

Con respecto al primer indicador, nuevamente España se encuentra muy por encima del resto de países, con una población lectora del 61%, seguida de Argentina (55%), Chile (51%) y Uruguay (51%). Perú tiene el indicador más bajo del grupo con el 35%.

Por su parte, el promedio de libros leídos por habitante al año, hay datos disponibles tan solo para seis países, siendo nuevamente España la que reporta mayor cantidad de libros leídos al año (10,3 libros por habitante). En América Latina, en general los indicadores de lectura de libros son bastante bajos y evolucionan poco o se mantienen estables a lo largo de los años. En México, la Encuesta Nacional de Prácticas y Consumos Culturales del año 2004 revelaba que la media de libros leídos en el año era de 2,5 libros. En el año 2006, la Encuesta Nacional de Lectura de ese país estableció la cifra en 2,94, y en 2012 en 2.9 libros.  En Argentina, la media para el año 2001 era de 3,2 libros leídos al año por habitante y en 2011 de 4,6. En Brasil, la cifra pasó de 3,3 libros en 2000 a 4 en 2011, y en Colombia, el registro fue de 2,2 libros tanto en 2005 como en 2012.

Con respecto a estos resultados habría que preguntarse dos cosas: en primer lugar, por qué las cifras evolucionan tan lentamente a pesar de las campañas de lectura adelantadas por los gobiernos, y en segundo lugar, si estos indicadores siguen siendo pertinentes de cara a todos los cambios tecnológicos y su impacto en la forma como se lee. Como lo apunta Néstor García Canclini, el principal vacío en las encuestas de consumo cultural, y en particular sobre hábitos de lectura, está en considerar únicamente los libros leídos en papel, dejando de lado todos los demás textos que a diario se leen en formatos digitales (Serrano, 2015).

 

Descargar infografía completa aquí

 

[1] El ISBN es un identificador único que se usa en todos los países del mundo y el objeto de su uso es principalmente comercial, ya que facilita la venta de libros en librerías físicas y digitales, así como la gestión de las bibliotecas, y permite manejar de manera sencilla una gran cantidad de metadatos que permiten hacer visible el libro en el mundo comercial.


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