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Crowdfunding: contexto internacional y oportunidades para Colombia

Un aspecto de gran importancia a la hora de gestionar proyectos para el sector cultural es identificar posibles fuentes de financiación. Respondiendo a esta necesidad, el Observatorio de Cultura y Economía indagó sobre una de las opciones cada vez más conocidas en el mundo: el crowdfunding. En este artículo se hace un breve recorrido histórico que da cuenta de su clasificación, enfatizando en el crowdfunding por recompensas, pues como se verá más adelante, es el que ha tenido mayor cabida en el sector creativo. Se nombrarán también algunos marcos y estrategias que han permitido aprovechar su potencial en otros países y que podrían servirle a Colombia como modelo.

 

Según el Observatorio de Economía Digital del Banco BBVA el crowdfunding o micromecenazgo es una alternativa de financiación en la que una multitud de personas con excedentes de recursos hace aportes a proyectos de otras personas a través de plataformas digitales, a cambio de algo, incurriendo en bajos costos de transacción.

 

En la misma línea, la investigadora económica Carmen Cuesta, lo define como un fenómeno “enmarcado en los movimientos colaborativos, que ha adquirido gran dimensión gracias a los avances de las nuevas tecnologías”.

 

Ahora bien, los hitos que dieron paso a su creación sucedieron en la industria musical. En el año 1997 la banda británica de rock Marillion ideó una campaña por internet invitando a sus fans a dar aportes económicos para realizar una gira por los Estados Unidos; los resultados fueron exitosos y además, la banda logró su meta sin dar ninguna retribución material a sus seguidores.

 

“un fenómeno enmarcado en los movimientos colaborativos, que ha adquirido una nueva dimensión gracias a los avances de las nuevas tecnologías”

 

Basándose en este precedente, en el año 2001, el músico estadounidense Brian Camelio ideó y lanzó ArtistShare, un sitio web para que las personas pudieran aportar dinero a los proyectos creativos de sus artistas favoritos a cambio de recompensas relacionadas con los mismos. Ante su gran acogida, la plataforma abrió espacio para que más artistas lanzaran sus iniciativas a través de ella, convirtiéndose en pionera en esta modalidad de financiación.

 

Zona Tips

 

1. Genera expectativas por lo menos un mes antes de estar en la plataforma.

2. Trata de realizar todas las piezas gráficas y audiovisuales antes de lanzar la campaña.

 

Línea histórica del crowdfunding

 

Para el emprendedor y bloguero Chris Arsenault, el crowdfunding ganó fuerza después de la puesta en marcha de ArtistShare, seguida por otras plataformas como Sellaband (2006), Indiegogo (2008), y Kickstarter (2009), todas dedicadas al crowdfunding por recompensas. Este modelo consiste en retribuir los aportes monetarios de la multitud financiadora con regalos relacionados al proyecto que apoyaron, tales como CD’s, conciertos privados, entradas a espectáculos, entre otros.

 

Hablar de crowdfunding por recompensas se enmarca dentro del crowdfunding colaborativo por tener un carácter altamente solidario. Éste ha posibilitado la financiación de numerosos proyectos de innovación y del sector cultural.

 

Con el tiempo, han surgido plataformas especializadas en sectores culturales, como las dedicadas exclusivamente a proyectos musicales. La primera de esta naturaleza en Latinoamérica surgió en el año 2014 con el nombre de UonSet.

 

Este hecho ha incentivado a que varios sectores de las industrias culturales y creativas creen sus propias plataformas.

 

El éxito alcanzado por el crowdfunding por recompensas en la primera década del siglo XXI, inspiró en el 2007 a especialistas norteamericanos en obtención de capitales en la creación de una versión adaptada llamada crowdfunding por equidad. Ésta, semejante a la modalidad de ángeles inversionistas, se enfoca en gestionar fondos para empresas o modelos de negocio con altos componentes de innovación, a cambio de rentabilidades futuras, reduciendo el tiempo promedio de recaudo de los modelos tradicionales de inversión.

 

De manera similar, en el año 2005 surgió en el Reino Unido el crowdfunding por préstamo o crowdlending. En éste, las personas microfinancian proyectos o empresas a cambio de la devolución futura de su dinero, más un monto por intereses. Un ejemplo de este tipo de plataformas es LendingClub, que en el año 2013 intermedió más de 200.000 préstamos por más de 2,7 billones de dólares en varios países.

 

Estos dos tipos de crowdfunding -por préstamos y por equidad- conforman el crowdfunding financiero dadas sus similitudes con la intermediación financiera tradicional. De otra parte, hablar de recompensas o donaciones se enmarca dentro del crowdfunding colaborativo por tener un carácter más solidario, pues desde su creación ha hecho posibles numerosos proyectos creativos y de innovación.

 

Las plataformas de crowdfunding colaborativo suelen recurrir a dos modalidades para efectuar los recaudos, 1. todo o nada: si se cumple la meta propuesta, cobran su comisión y transfieren al beneficiario el excedente. De lo contrario, devuelven el dinero a los aportantes, y 2. modelo flexible: si se cumple la meta, cobran en promedio una comisión del 7% del monto total, y si no se cumple, cobran el 10% de lo recaudado y transfieren al emprendedor el excedente. Algunas plataformas cobran una comisión de alrededor del 15% de lo recaudado a cambio acompañar y asesorar al dueño de la campaña.

 

Respecto al marco normativo internacional que tiene incidencia sobre las operaciones a través de las plataformas de crowdfunding, los gobiernos han adoptado las normas de comercio electrónico existentes. La ley modelo de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI) sobre comercio electrónico, de 1996, es el primer referente de los principios que darían base a un contexto jurídico para las operaciones que se llevan a cabo en todas las plataformas virtuales del mundo.

 

Además, algunos países como Holanda, el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos han creado leyes que permiten el desarrollo del crowdfunding financiero, como la Jumpstart Our Business Startups Act, sancionada en el 2012 en los Estados Unidos, y la Law for the Encouragement of Investment in High-Tech Companies promulgada en el 2014 en Israel.

 

En complemento, existen otras iniciativas que benefician esta actividad, como la completa apertura de transacciones monetarias entre los países anglosajones y entre los miembros de la Unión Europea, favoreciendo los recaudos a nivel internacional; o los organismos como la Red Europea de Crowdfunding y la Red Canadiense de Regulación del Crowdfunfing, que velan por condiciones más justas.

 

Lo anterior hace visible la transformación de las reglas e incentivos para hacer crowdfunding colaborativo en el planeta. No obstante, aún hay muchos países que deben legislar sobre el tema. Por ejemplo en España se creó una campaña en el 2013 con el hashtag #YoApoyoelCrowdfunding. Según el website de esta iniciativa las peticiones eran: permitir la deducción de impuestos para los micromecenas, flexibilizar la expedición de certificados de donación, reducir el IVA en esta práctica, promover políticas activas de difusión y facilitar la actividad de las plataformas presentes y futuras. No obstante, en el 2014 el gobierno español promulgó la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, que buscaba establecer el régimen de las plataformas de financiación participativa, excluyendo las de crowdfunding colaborativo.

 

En el informe de la European Crowdfunding Network, se afirma que crear leyes que enmarquen las actividades del crowdfunding es importante para aclarar la responsabilid de las autoridades en su supervisión. Adicionalmente, contar con una ley en este campo lograría soportar la creación y daría acceso a nuevas formas de financiación a través de canales conocidos.

 

Los mayores beneficiarios serían las pequeñas empresas y proyectos de innovación, que en consecuencia, tendrían mayores oportunidades de crecimiento y sostenibilidad para sus proyectos.

 

Aún sin reglas claras y con pocos incentivos, el crowdfunding colaborativo funciona con éxito en muchos países. En Croacia y Dinamarca, las plataformas ponen sus propias reglas de intermediación y las recompensas entregadas se registran como ventas realizadas por el beneficiado de la financiación.

 

Finlandia, entretanto, apoya a los empresarios, artistas y emprendedores sociales que incursionan en este campo, y entre 2012 y 2014 reportó 370 proyectos realizados con un recaudo de 1,11 millones de dólares. En República Checa y en Dinamarca, este tipo de plataformas son más exitosas que las del modelo financiero, con un predominio de proyectos sociales y culturales. En Canadá, para el año 2014, había en funcionamiento 77 plataformas de esta naturaleza.

 

Así mismo, según un informe del Creative Funding for Creative Media, el mercado del crowdfunding en el mundo se componía para 2014 por plataformas colaborativas en un 72%, frente al 28% de plataformas financieras.

 

En algunos países de Asia, como China e Israel, y de Suramérica, como Brasil y Colombia, el crowdfunding también es un fenómeno creciente.

 

Participación de plataformas de crowdfunding a nivel mundial por tipo

 

 

En el año 2012, el Banco Mundial en su un informe Crowdfunding’s Potential for Developing of the World reconoció el impacto del crowdfunding para las economías de estos países y afirmó que para ese año, entre todas las plataformas y modalidades de negocio, se alcanzó un recaudo casi de 2,7 billones de dólares. Además, en el mismo documento se estimó que para el año 2025, China alcanzaría a recaudar 50 billones de dólares con esta alternativa de financiación.

 

En resumen, los recaudos en plataformas de Crowdfunding a nivel mundial han presentado una tendencia creciente, duplicándose año a año entre el 2011 y 2015, hasta llegar a los 10 mil millones de dólares, según afirmó el portal The Crowdfunder.

 

Recaudo anual mundial a través de plataformas de crowdfunding.

 

 

Y nuestro país…

 

La experiencia de Colombia en el crowdfunding está enmarcada en el modelo colaborativo, ya que el financiero no es permitido por considerarse “una actividad con riesgo de incursionar en lavado de activos, financiamiento terrorista, riesgos operativos, fraude y falta de transparencia”, según el Decreto 1981 de 1988 de la Superintendencia Financiera de Colombia.

 

En un artículo publicado por el diario colombiano La República en noviembre del 2014, se afirmó que la antes mencionada ley española, es una esperanza para el presente en Colombia. Se concluyó que “tenemos todo para que las plataformas de financiación colectiva prosperen” y que “solo hace falta construir el puente para que se pueda dar el encuentro entre inversionistas y emprendedores”, entendiendo el “puente” como un marco normativo claro.

 

En cuanto a su funcionamiento, las plataformas colombianas cobran sus comisiones al cierre de cada campaña. Luego de hacer un reporte del recaudo logrado transfieren al beneficiado los fondos menos el porcentaje correspondiente por la intermediación. Éste puede oscilar entre el 7% y el 15% según la modalidad de negocio que se emplee y la tarifa de la plataforma.

 

Los recaudos de éstas se registran como ventas realizadas, en las que los aportantes figuran como compradores de las recompensas y el creador de la campaña como vendedor (asumiendo el IVA). Esta operación se soporta con una cuenta de cobro. En el caso de proyectos financiados mediante donaciones, es necesario que el beneficiario esté constituido como entidad sin ánimo de lucro para poder entregar certificados los aportantes.

 

Aunque algunas plataformas – como La Chèvreestán constituidas como entidades sin ánimo de lucro, es usual que otras figuren como establecimientos de desarrollo y/o comercio de bienes electrónicos o de software y que su actividad económica se enmarque en venta de contenidos digitales o afines. Así mismo, tanto los empresarios como las plataformas pagan impuesto a la renta.

 

Pese a su crecimiento, el potencial del crowdfunding en Colombia se ha visto frenado por algunos factores como los altos costos de transacción, que por un lado, impiden que las plataformas se estabilicen económicamente, y por otro, incentivan a los creadores a buscar otras alternativas de financiación tradicionales. Al haber altos costos se disminuyen los beneficios para los emprendedores que logran ser apoyados por micromecenas del país y de otros lugares del mundo. Esta dificultad podría desaparecer en presencia de una política que disminuya el costo de las transacciones financieras para esta actividad.

 

Adicionalmente, existen barreras para el ingreso de dineros recaudados en plataformas extranjeras. Esto se sustenta en la “Política Nacional de Lavado de Activos y Contra la Financiación del Terrorismo” (Conpes 3793). Un caso que ejemplariza las dificultades que esto puede ocasionar es el de la diseñadora Lizeth León, quien a través del diario El Espectador en agosto del 2014, narró cómo el recaudo de su campaña fue bloqueado en su cuenta bancaria, mientras la junta del banco validaba su procedencia.

 

Probablemente, ante medidas como el diseño de una ruta más eficiente del sistema bancario para atender estos casos, o flexibilización para la inscripción de personas a integradores de pagos, hacer crowdfunding en plataformas extranjeras sería mucho más fácil para los colombianos. En América Latina, solamente las empresas constituidas hace más de un año y con experiencia en e-commerce pueden usar el servicio ofrecido por las integradoras.

 

A pesar de esto, hay numerosos casos exitosos de campañas colombianas en plataformas extranjeras. Por otro lado, si se usan las plataformas nacionales no se tiene este problema, pues cuando los aportes provienen del extranjero a proyectos en plataformas colombianas, estos se reciben a través del integrador de pagos de la plataforma, explica el CEO de UonSet.

 

Un obstáculo mayor es la falta de información, que según el fundador de la plataforma La Chèvre, se exacerba porque “en Colombia no se impulsan el comercio ni el marketing digital”. En este contexto sería pertinente promover y difundir programas y talleres de sensibilización que amplíen e incentiven el consumo de estas plataformas. Una posible estrategia sería que los agentes participantes en este mercado se alíen con instituciones de todas las naturalezas para dar a conocer esta alternativa de financiación.

 

Existe la percepción de que la poca apropiación del crowdfunding en Colombia se debe al uso incipiente de tarjetas de crédito y a la baja cobertura de internet y tecnologías de la información. Pero las cifras no sustentan esta idea: según la encuesta de Cultura Digital del Ministerio de la Tecnologías de la Información y la Comunicación (MinTIC), en el 2013, el 68% de los hogares colombianos tenían conexión a internet. Adicionalmente, según la asociación representativa del sector financiero colombiano, Asobancaria, para ese mismo año el 71,5% de la población adulta del país contaba con al menos un producto financiero y el 29,33% tenía al menos una tarjeta de crédito. Esta evidencia sumada al hecho de que las plataformas han ampliado sus opciones de recaudo, como pagos en puntos físicos, confirma que la problemática puede estar en otro lugar.

 

Las principales causas del desaprovechamiento de potenciales consumidores de crowdfunding en Colombia son la débil divulgación de la información, la desconfianza por parte de los usuarios en las transacciones y en el uso de sus aportes, la baja disposición a apoyar iniciativas y la poca innovación tanto en las campañas como en las recompensas ofrecidas.

 

En este mismo sentido, algunos retos para Colombia son: divulgar y sensibilizar a las instituciones y a la sociedad civil, revisar los costos de las transacciones financieras para esta actividad, reglamentar y divulgar normas que impulsan deducciones para micromecenas, revisar el actual sistema de expedición de certificados de donación y revisar que las actuales políticas “anti-lavado de activos” no afecten lo posible el desarrollo del Crowdfunding en el país.

 

Apuntes sobre el Crowdfunding en la Financiación Cultural

 

Juan Sebastián Torres Fundador La Chévre

 

El crowdfunding es cualquier tipo de formación de capital en donde tanto las necesidades como los propósitos de financiación son comunicados a través de una convocatoria abierta en un medio digital (plataforma, blog o redes sociales) y cuya evaluación es llevada a cabo por un gran grupo de personas o multitud. Esta definición es extraída, parcialmente, del reporte del 2013 de Massolution, una organización de expertos en la cultura e industria del crowdfunding a nivel mundial.

 

En teoría, el crowdfunding tiene algunas ventajas sobre las formas tradicionales de financiación cultural.

 

Frente a otras fuentes tradicionales de financiación para el sector cultural, el crowdfunding cuenta con algunas bondades, tales como información completa. Esto significa que los interesados en aportar dinero a un proyecto, lo conocen y deciden por sí solos, respondiendo a sus gustos. El crowdfunding permite que los consumidores finales decidan por sí mismos qué vale la pena consumir.

 

De acuerdo a la experiencia alcanzada en Estados Unidos, países de Europa y Colombia, tanto las plataformas extranjeras como las nacionales, cuentan con curadores que filtran los proyectos que van a ser impulsados. Sin embargo, normalmente estos filtros responden al cumplimiento de requisitos técnicos y no a criterios subjetivos.

 

Por ejemplo, cualquier proyecto literario puede realizar una campaña de crowdfunding, siempre que cumpla con los parámetros de forma o imagen que pida la plataforma. Su contenido no será objeto de evaluación, cediendo a que la demanda, tal como sucede con los bienes tradicionales, responda al criterio de un público general.

 

El fracaso o éxito de una campaña de crowdfunding resulta, en gran medida, de la calidad de la estrategia de mercadeo, el uso de figuras públicas en su difusión, y el compromiso del círculo de amigos y familiares del creador, factores que a la larga, son también usados para impulsar la demanda de productos de consumo tradicional.

 

De otra parte, el crowdfunding busca ser un espacio de financiación dependiente de las personas y no de entidades bancarias o gubernamentales.

 

Según el libro Strategic Management in the Arts, de Lidia Varbanova, al compararlo con algunas fuentes tradicionales, el crowdfunding presenta dos puntos sobresalientes: la flexibilidad y la comunicación abierta.

 

Otras fuentes externas, como subsidios, fundaciones e instrumentos financieros, e internas, como ventas de productos y membresías, están sujetas a criterios estrictos de evaluación y escrutinio. Mientras tanto, el crowdfunding sólo obedece a los criterios de inscripción que exige cada plataforma y a la transparencia ante los usuarios.

 

El crowdfunding es más flexible por la naturaleza de su convocatoria debido a la ausencia de jurados, típicos de las convocatorias estatales y de los instrumentos financieros, además de ser una alternativa congruente con las nuevas tecnologías.

 

El segundo punto a favor, como ya se mencionó, es la comunicación abierta, que es posible gracias al entorno digital.

 

Estos medios permiten que la recepción de recursos sea masiva y con el alcance que sólo depende de la difusión que el creador pueda realizar en internet. Quien lidera la campaña o el proyecto se encuentra con la ventaja de poder comunicarlo y, a la vez, financiarlo a través de un público mucho más extenso que con las alternativas tradicionales.

 

Zona Tips

 

3. No hables de donación, sino de colaboración.

4. Tómate el tiempo para agradecer a cada una de las personas que se una a la campaña.

5. Realiza algún contenido en el que expliques qué es el crowdfunding y cómo funciona, recuerda que en Colombia todavía hay muchas personas que no saben sobre este asunto.

6. Si tienes recompensas digitales puedes compartirlas durante la campaña, así podrás darle visibilidad a las personas que ya se han sumado al proyecto.

En la siguiente tabla se relacionan las fuentes de financiación identificadas para el campo cultural, incluído el crowdfunding, con las ventajas y desventajas más visibles.

 

Tres elementos que confirman la relevancia y el potencial del crowdfunding para la financiación de proyectos culturales en Colombia son:

 

1- El modelo de recompensas del crowdfunding introduce una forma de financiación de bienes culturales más ventajosa. Lo es en el sentido que la postulación de proyectos es más sencilla, soluciona problemas de información que son característicos de los bienes culturales y promueve una inversión más amplia alrededor de los diferentes sectores culturales. Estas ventajas están relacionadas directamente 1 con el carácter “flexible” del crowdfunding.

 

2- La experiencia en Latinoamérica y Colombia deja entrever los beneficios del crowdfunding en el sector cultural. La experiencia en Colombia, aunque no ha tenido resultados masivos y puede resultar anecdótica en algunos casos, presenta indicios de los problemas de la economía de la cultura, en general, y del sector cultural en Colombia. Los medios de financiación alternativos que dependen de la participación masiva pueden complementar la tarea gubernamental.

 

3- Existe un espacio para mejorar y hacer más eficiente la industria emergente del crowdfunding en Colombia. Teniendo en cuenta el desarrollo del crowdfunding en Estados Unidos, Europa y algunos países de Latinoamérica, es predecible que en Colombia se pueda crear un ambiente igual de favorable. Sin embargo, en el país existen obstáculos a nivel legal, tecnológico y cultural. A través de campañas de comunicación y de gestión de alianzas se puede promover un desarrollo más apropiado para las plataformas nacionales.

 

 

 


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