Escrito por Ana Carolina Muriel Aguilera, estudiante Lic. en Literatura de la Universidad del Valle.

Sobre su historia de amor,  los derechos de autor que no tiene, la autora transmite que en «los toques del tambor  hay sangre negra, sangre india  y, mezcla; hay pasión que surge cuando el músico está en el vientre de su madre, hay Orishas como Chango o Yemanya, hay palenqueros; y bisabuelos; y abuelas y madres que están ahí con ellos y se funden entre sus manos y el tambor, entre sus voces y la memoria popular de la tradición caribeña».

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