Michel Reilhac. Francia.
Es actualmente Director Ejecutivo de Arte France Cinéma (FR) y Director de Adquisiciones de Cine de ARTE France. Anteriormente fue el Director Ejecutivo del Forum des Images en París, Gerente General del Centro Americano en París y del Teatro Nacional de Chaillot de París, Director Ejecutivo del Centro Nacional de Danza Contemporánea de Angers, Francia. Fue productor y curador de su propia organización de eventos participativos “Les Etonnants Arts” (Artes asombrosos). Ha sido productor y director de varios proyectos de cine y de televisión. Sus producciones han participado en varios de los principales festivales internacionales. De 1998 a 2000, fue Presidente del Fonds Sud, en París, Francia, fondo especial creado por el CNC (Centro Nacional de Cine) para apoyar el cine en América del Sur, Asia y África.

OCE. ¿Quién es usted y qué trabajo hace?

MR. Me llamo Michel Reilhac. Estoy encargado de (la división) cine de la cadena cultural franco alemana que se llama Arte.

OCE. Sabemos de su trabajo con contenidos transmedia. ¿Qué es transmedia? ¿En qué se diferencia del crossmedia?

MR. Hace como cuatro o cinco años que me intereso en el transmedia, como un nuevo conjunto de opciones que tenemos para contar historias. A pesar del hecho de que está muy joven el transmedia como un nuevo estilo, hay diferentes familias de transmedia. Por ejemplo, hace muchos años que se hacen documentales web. Pero si el contenido de la obra de un documental está por la web no es transmedia, es un documental interactivo.

Crossmedia es algo diferente a transmedia. Crossmedia es la manera de utilizar las plataformas técnicas que existen, como los celulares, los ipads, las computadoras portátiles, para contar una historia tradicional adaptándola a esta nueva plataforma. Por ejemplo, una serie de televisión se puede cortar en episodios más cortos para el celular o para la web.

El transmedia es más una historia, como un rompecabezas, en el cual cada ficha del rompecabezas es una plataforma diferente. La parte de la historia del universo narrativo que estoy contando en cada plataforma es diferente. Todo eso es una parte diferente de un universo narrativo, de una historia, que sólo cuando todas las fichas vienen juntas se puede ver y comprender. La dificultad es que cada plataforma ha de ser lo que se llama un stand alone, que significa que la experiencia en esa plataforma tiene que ser completa, aunque sea sólo una parte de un universo narrativo mucho más ancho.

OCE. ¿Cuál es la relación del público con los contenidos transmedia?

MR. Lo estamos experimentando ahora mismo cómo funciona esa relación entre el público y la obra, porque tenemos una timidez natural, una inhibición natural a participar en cualquier cosa, porque nos ponemos más en la luz y eso es una cosa que la mayoría de la gente no quiere hacer. El cine es un lenguaje visual, en el cual las imágenes significan algo.

El transmedia es un lenguaje comportamental, porque tiene que activar comportamientos de parte del público individualmente o colectivamente para que se intercambien acciones y reacciones en el marco del universo ficticio de la historia, en el cual la relación se enriquece de todo lo que ocurre. Y si el público y si el espectador no hace nada, no pasa nada. La dificultad que tenemos ahora es cómo romper las inhibiciones naturales de un público que está habituado a una actitud pasiva en frente de una historia.

OCE. ¿Hay un modelo de negocio del transmedia? ¿Qué interés existe de parte de los fondos y cadenas de televisión por esta nueva forma de contar historias?

MR. Todavía no hay modelo económico para el transmedia, no hay un sistema que esté funcionando. La palabra misma del transmedia es muy nueva, sólo la utilizamos desde hace quizás tres o cuatro años, y hay mucha gente que está buscando otras palabras, así que todo lo que pertenece al campo del transmedia ahora es una cosa que estamos inventando, que estamos creando al mismo tiempo que lo hacemos.

No hay un modelo económico pero hay ahora direcciones en las cuales podemos ir para financiar los proyectos. Hay las fuentes tradicionales de dinero como las televisiones. Arte, por ejemplo, la compañía para la cual yo trabajo en Francia y Alemania, está en un momento donde consideramos transmedia como una fundación muy importante de nuestra estrategia, así que estamos moviendo nuestros sistemas de financiación para que puedan incluir los modos transmedia de las historias que hacemos. La televisión y las cadenas de manera general en Europa, están haciendo lo mismo un poco más lento, pero poco a poco este dinero reservado para las historias clásicas va hacerse disponible para estructuras más complejas.

OCE. Usted plantea al consumidor de hoy como un jugador activo, más que como un espectador pasivo. ¿Puede hablarnos de ello?

MR. La gente por ejemplo que tiene 20 años más o menos hoy, ha pasado el mismo tiempo jugando juegos de video que estudiando; diez mil horas más o menos. Y diez mil horas es la cantidad de tiempo que uno necesita para transformarse en un virtuoso o un experto en cualquier cosa. Estamos en un momento en que los jóvenes adultos que entran a la sociedad y empiezan a trabajar, traen esos reflejos del juego, son expertos del juego y ¿qué significa en el mundo del trabajo, en el mundo social? Eso va a contaminar todo de manera muy profunda.

OCE. ¿Qué implicaciones tiene el transmedia para el futuro del audiovisual?

MR. Pienso que de manera general estamos hartos de la inflación de mala televisión, de malos programas, de películas, de blockbusters que nos tratan como si no tuviéramos cabeza y siento mucho, y particularmente en la nueva generación, un deseo de sentido de profundidad, de poesía, y lo siento muy fuerte. Y pienso que sería muy interesante mezclar lo mejor de la industria del ocio de las películas de Hollywood, con películas mucho más extremas, mucho más independientes y experiencias en el transmedia.