Economía naranjaDentro de los diversos debates que se presentan sobre las relaciones y diferencias que existen entre las categorías de cultura y economía, se ha suscitado uno en particular sobre aquellas actividades y productos que deberían estar contenidos a partir de lo que se conoce como las Industrias Culturales y las Industrias Creativas. Diferentes organismos como UNESCO, UNCTAD o el Convenio Andrés bello, así como expertos en el tema de la cultura como David Throsby han abordado esta discusión y han hecho aportes para la comprensión del gran espectro de actividades humanas que están enmarcadas dentro de lo cultural y lo creativo.

De acuerdo con el Informe de Economía Creativa 2010 de la UNCTAD las Industrias Culturales se definen como: 

“Aquellas que combinan la creación, producción y comercialización de contenidos que son abstractos y de índole cultural. Estos contenidos que pueden tomar forma de bienes y servicios, generalmente están protegidos por “derechos de autor”; también un importante aspecto de las industrias culturales de acuerdo a la UNESCO es que “están centradas en promover y mantener la diversidad cultural y asegurar el acceso democrático” (UNCTAD. 2010. P. 13).

Asimismo, las Industrias Creativas son definidas como:

 “Los ciclos de creación, producción y distribución de los bienes y servicios que tienen como base  fundamental la creatividad y el capital intelectual; Constituye un conjunto de actividades basadas en el conocimiento, pero no limitándose en las artes, para generar ingresos en relación al comercio  y derechos de propiedad intelectual; Comprende productos tangibles e intangibles o servicios artísticos con contenido creativo, valor económico y objetivos de mercado; Punto de convergencia  de artesanos, servicios y sectores industriales y Constituye un nuevo sector dinámico en el mundo del comercio.”  (UNCTAD. 2010. P. 34)

En ese sentido, según UNESCO en el documento Comprender las Industrias Creativas: las estadísticas como apoyo a las políticas públicas, “el término industria creativa supone un conjunto más amplio de actividades que incluye a las industrias culturales más toda producción artística o cultural, ya sean espectáculos o bienes producidos individualmente.”

De otra parte desde el Banco Interamericano de Desarrollo se viene gestando la creación de una categoría nueva llamada la Economía Naranja, la cual se define como: “el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.” (p. 40)

A propósito del lanzamiento del libro “La Economía Naranja: una oportunidad infinita” en donde se busca articular las industrias culturales y creativas dentro de un mismo concepto, y teniendo en cuenta la definición del Campo Cultural propuesto por la metodología para medición de Cuentas Satélite de Cultura del Convenio Andrés Bello, el cual se define como “un conjunto de actividades humanas y productos cuya razón de ser consiste en crear, expresar, interpretar, conservar y transmitir contenidos simbólicos” (CAB. P. 35):

¿Considera usted que dentro de esta noción de Campo Cultural se deberían incluir todos los segmentos contemplados dentro de la economía creativa? ¿Por qué?