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Edición #01 – Septiembre 2011 | ¿No puede ver correctamente este boletín?

En esta primera edición del boletín Faro presentamos una selección de contenidos y reflexiones alrededor del valor de las industrias culturales. En una breve pero sustanciosa charla con David Throsby, especialmente reconocido por su libro The Economics of the Performing Arts, habla para el boletín sobre las relaciones entre industrias culturales y sostenibilidad desde una perspectiva global. Héctor Schargorodsky, director del Observatorio Cultural de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, nos da una interesante perspectiva sobre la importancia de la coordinación público-privada en el fomento de las industrias de la cultura. Juliana Barrero, asesora al Grupo de emprendimiento cultural del Ministerio de Cultura y coeditora de Faro, hace una revisión de los conceptos asociados a las definiciones de industria cultural y creativa. Finalmente, la ventana estadística del boletín presenta un compendio de cifras internacionales comparadas sobre la contribución de las industrias de la cultura a la economía. ¡Bienvenidos!

Contenidos

Nace el Observatorio de Cultura y Economía, tras una década de visibilidad de las industrias culturales en Colombia

La economía y la cultura se relacionan en varios sentidos. Sin embargo, sólo desde hace un poco m´s de una dedicada, creadores, sector público y empresarios en Colombia, empezaron a considerar, entender y tomar medidas para reforzar esa necesaria correspondencia. Desde entonces se han desatado iniciativas públicas y privadas que hoy permiten la existencia de un sector creativo din´mico en el país.

En este contexto de transición y crecimiento, de interesantes aciertos y variados retos, nace el Observatorio de Cultura y Economía. Su objetivo es ayudar a generar y difundir información y herramientas de análisis sobre las industrias culturales para los agentes del sector y para la toma de decisiones en instancias políticas.

El cambio de paradigma productivo: la creatividad como un recurso generador de riqueza

Los focos de desarrollo económico y social en la humanidad han cambiado, principalmente por la disponibilidad de los recursos y por las capacidades de los individuos de cada época. La tenencia de la tierra así como su explotación, el capital y el uso de las máquinas fueron el principal recurso durante muchos siglos y aún lo siguen siendo para muchas economías. Sin embargo, parece ser que la explotación de dichos recursos no son suficientes motores de desarrollo económico en este momento en el que se comienzan a ver los resultados de su explotación, en el caso de los recursos naturales es evidente su agotamiento. No obstante, existe un recurso no agotable, no contaminante y de permanente explotación, y que a pesar de ser intangible es capaz de generar valor y riqueza, el conocimiento.

En este reordenamiento de recursos, las llamadas industrias culturales, creativas, de experiencia o de entretenimiento, se han visibilizado como motor de desarrollo económico y social, debido a que su principal recurso para generar bienes y servicios es la creatividad, un intangible asociado directamente con el conocimiento y el acervo cultural que poseen los individuos. Entre muchos de sus atributos, se puede destacar, como se expone en La Economía Creativa: una Guía Introductoria, del British Council, que «las Industrias creativas, a diferencia de los demás sectores de la economía, tienen la ventaja que pueden crear valor de la nada» (Charles Leadbeater); y que «la gente que tiene ideas, es ahora más poderosa que la gente que trabaja en las maquinas, y en muchos casos, que los dueños de las mismas (Jhon Howkins)».

Entrevista con Héctor Schargorodsky La capacidad emprendedora de los creadores

Screen from Sony Héctor Schargorodsky (Argentina, 1957) dirige actualmente el Observatorio Cultural de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y asesora la Dirección General Adjunta del Complejo Teatral de Buenos Aires CTBA. Se ha desempeñado como Director de Industrias Culturales en la Secretaría de Cultura de la nación en Argentina, y dirigió el Programa Espacios INCCA del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales. Sus estudios incluyen posgrados en concepción, gestión y decisión de políticas culturales de la Universidad de Borgoña de Francia, y un doctorado en Administración en la Universidad de Buenos Aires. Su experiencia como investigador ha abarcado temas como los mercados del espectáculo en Argentina, los factores de producción en teatros públicos de Buenos Aires, el cine Argentino y su entrada al mercado internacional, y las políticas públicas y de diversidad cultural en Argentina. En esta edición de Faro el profesor Schargorodsky habló sobre cultura y desarrollo.

En América Latina se ha sobrestimado o subestimado el potencial de las Industrias Culturales como fuente generadora de ingresos y empleo, ¿a qué se debe?

La pregunta parte del supuesto que alguien habría sobre o subestimado el potencial de este tipo de industria. Sin embargo esa afirmación no resulta evidente pues, si se refiere a los gobiernos, la percepción de las industrias culturales y creativas como sector productivo consolidado es todavía muy reciente en la región. Más que sobreestimar o subestimar las políticas públicas actualmente bregan por considerar y legitimar, para poder luego fomentar y desarrollar el sector. Si nos referimos a las empresas que, según las estructuraciones propuestas por la academia y/o por los organismos internacionales componen el sector, parecería ser que muchas de ellas no se perciben como integrantes de un mismo sector. Prefieren considerarse cinematográficas, editoriales, de diseño o digitales antes que culturales o creativas, término que a muchas les resulta extraño. Quizá esta forma de reaccionar del Estado y de las empresas frente al desafío de construir un sector a partir de características, desafíos, necesidades y demandas comunes sea una respuesta a la pregunta.

¿Son verdaderamente las Industrias Culturales en América Latina un motor de desarrollo económico?

A juzgar por los estudios publicados (BID, UNESCO, UNCTAD, Convenio Andrés Bello entre otros), sus aportes al producto bruto regional tomados en conjunto representan un porcentaje suficientemente importante como para considerarlo entre los motores del desarrollo.

Se reconoce el potencial de los creadores de América Latina como generadores de contenido: hay gran variedad de artistas, que generan una gran variedad de contenidos. ¿Cómo lograr explotar este contenido en beneficio del desarrollo económico y social de los países? ¿Cuál debería ser el papel del sector público? Y ¿cuál el del sector privado?

Ese es el gran desafío. Se trata de un problema complejo que por esa razón no puede tener una solución única o sencilla. El papel del sector público dependerá de cada contexto histórico, político y social. Lo que parece evidente es que los esfuerzos por aumentar la capacidad emprendedora, por la búsqueda de una mayor calidad en la oferta de bienes y servicios y por la formación y capacitación a nivel profesional son condiciones imprescindibles. Es deseable además una fuerte coordinación público-privada para llevar adelante proyectos de desarrollo conjunto.

¿Cuúles considera que son los mínimos con los que debería contar un país para lograr que sus Industrias Culturales se desarrollen? ¿Cuúles cree que han sido las apuestas de los países que cuentan con Industrias Culturales sólidas?

No creo que pueda hablarse de un piso mínimo. Todos los países tienen o pueden desarrollar recursos creativos y transformarlos en actividades industriales en la medida de sus posibilidades. Puede ser a través de una sola rama de actividad o de algún eslabón particular de la cadena productiva. Como la base y el corazón de este sector es la creatividad, siempre es posible desarrollarla.

Para terminar, considera que el marco normativo sobre Propiedad Intelectual en América Latina busca el equilibrio de los derechos privados de los creadores y el derecho público de los ciudadanos de acceder a la información y a la cultura. ¿Cómo cree que estamos en este tema?

El sistema de la propiedad intelectual en su conjunto está evidentemente en crisis, justamente porque no resulta sencillo alcanzar el equilibrio entre las demandas del público, de los creadores y de las empresas. Los avances tecnológicos de la informática aplicada a las telecomunicaciones van por delante del sistema vigente, lo cual exige que, cuanto antes, se reformule el sistema para adaptarlo a las nuevas condiciones sociales y de mercado.

Entrevista con David Throsby Las industrias culturales y sus comunidades

Screen from Sony David Throsby (Australia, 1939) es profesor de Economía en la Universidad de Macquarie, Sydney. Pertenece a los comités editoriales del Journal of Cultural Economics, y de la Revista Internacional de Política Cultural. Es ex presidente de la Asociación Cultural para la Economía Internacional (IECA) y de la Asociación Nacional de las Artes Visuales. Ha sido asesor del Museo de Arte Contemporáneo de Sydney, el Museo de Australia y el Copyright Agency Ltd. Ha sido consultor del Banco Mundial, la OCDE, la FAO y la UNESCO. Su libro en coautoría con Glen Withers, The Economics of the Performing Arts, es una importante referencia en el tema de la economía de la cultura. El profesor Throsby habló brevemente con Faro sobre el aporte de la cultura a la sostenibilidad.

Desde su punto de vista, ¿cómo cambia la lógica de los mercados de bienes y servicios culturales con la globalización y la irrupción de las tecnologías digitales?

Los procesos de globalización han llevado al surgimiento de un mercado mundial para muchos bienes y servicios. Esto ha cambiado el entorno en que operan las industrias culturales, abre oportunidades para algunos productos culturales y representa una amenaza para los demás.

Las industrias con un fuerte compromiso con las tecnologías digitales, como las industrias audiovisuales, tienen un potencial sin precedentes para acceder a los mercados en expansión. Sin embargo, las empresas más pequeñas y más especializadas en estos sectores, tales como las compañías independientes de música y de producción de cine, pueden encontrar difícil la competencia con las majors.

¿Cómo contribuye la cultura a un mundo más sostenible?

Si bien estas tendencias globales están teniendo lugar, las industrias culturales locales con pocas ganas o poca necesidad de expandirse más allá de los mercados locales pueden centrarse en ofrecer desarrollo económico, social y cultural a sus comunidades locales. En este contexto, es importante tener en cuenta el concepto de desarrollo cultural sostenible como un paradigma global que vincule el desarrollo económico, ambiental y cultural tanto en los países industrializados y en desarrollo.

¿Qué papel tiene el estado en el desarrollo de modelos culturales sostenibles?

Todo esto requiere una cuidadosa supervisión de la política a nivel local, nacional e internacional, que va desde el fomento de la innovación y de la empresa en la economía creativa en general, hasta el apoyo a la participación de la comunidad a nivel micro en la cultura. El gasto en cultura en los presupuestos públicos debe ser visto como una inversión y no como un artículo de lujo para ser desechado cuando los tiempos económicos son difíciles.

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Registres en el observatorio

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Observatorio de Cultura y Economía

¿Qué es el observatorio?

Espacio para el desarrollo de conocimiento sobre el sector cultural y las industrias culturales en Colombia. Propiciamos una red para el diálogo entre los diferentes actores del sector cultural con la intención de conocer la situación real y generar información de análisis que permita una mejor toma de decisiones a nivel político, sectorial y empresarial, para mejorar la competitividad de las industrias y facilitar el acceso a los bienes y servicios culturales. El OCE es una iniciativa del Ministerio de Cultura, Prana y la Pontificia Universidad Javeriana.

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Ventana Estadística

Contribución de las Industrias Creativas al PIB de cada país

Ventana Estadística

Los datos sobre el peso porcentual de las industrias culturales y creativas en el PIB de cada país que se muestran en este gráfico, se presentan más a título indicativo que comparativo. Esto por tres razones. Primero porque las metodologías adoptadas en cada estudio no siempre coinciden. En segundo lugar, los sectores culturales incluidos en los cálculos suelen variar de un país a otro, en función de lo que cada estudio cree pertinente incluir como industria cultural o, lo que también es determinante, en función de lo que interesa a nivel político. Por último, cada estudio arroja resultados para un año o un periodo específico, el cual rara vez coincide con el periodo trabajado por los otros estudios.

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Faro. Panorámica del sector cultural y las industrias culturales y creativas Edición No. 1. Septiembre de 2011

Alejandro Vivas Director del Instituto de Politicas de Desarrollo de la Pontifica Universidad Javeriana

Juliana Barrero Asesora Emprendimiento Cultural. Ministerio de Cultura Javier Andrés Machicado Asesor Observatorio de Cultura y Economía

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